Esta es palabra de Dios

 

“Esta es palabra de Dios. Te alabamos Señor” . Es una de las frases que acostumbran ser repetidas dentro de una misa católica luego de leer un pasaje de la Biblia, esto se repite frecuentemente, al punto que puede volverse una respuesta automática en la mente de las personas. Por otro lado, la Iglesia Cristiana evangélica (o protestante) reconoce la Biblia como la fuente única de autoridad; la revelación de Dios a la humanidad, en donde nos revela a Cristo y su plan de Salvación.

Sola scriptura

Dentro de la creencia básica del cristianismo protestante existen las “Cinco solas”, son cinco frases en latín que representan los principios fundamentales de nuestra fe cristiana. Sola Scriptura (solo por medio de la escritura), Sola Fide (solo por medio de la fe), Sola Gratia (Solo por gracia), Solus Christus (solo a través de Cristo) y Soli Deo Gloria (la gloria solo para Dios.

Sola Scriptura representa el principio fundamental de reconocer la Biblia como la Palabra de Dios, escrita e inspirada por su Espíritu Santo, lo cual la hace verdadera, infalible y suficiente para revelarnos a Cristo, su salvación y su Reino. La Biblia no necesita de otros libros o cánones para ser interpretada o actualizada, sino que ella es suficiente para redargüir, enseñar, corregir e instruir. La Palabra es el agua que el Espíritu Santo usa para limpiar nuestros corazones para ser transformados. Por lo tanto, su autoridad es universal, es decir, está por sobre la época, la cultura y la región.

No tengo pretensiones de transformar este post en una defensa teológica de nuestra fe, sino que quisiera invitarte a tomar esta verdad básica para todo cristiano y llevarla a tu lugar íntimo con el Señor. Sabemos que la Escritura es la Palabra de Dios y la defendemos como tal. ¿Cuántas veces te has encontrado argumentando frente a un ateo para demostrarle que la Biblia es infalible y no se contradice a sí misma? Sabes que esto es cierto y lo declaras con firmeza, sin embargo, es una verdad que se ha vuelto tan cotidiana para ti que en tus tiempos de intimidad con el Señor no logras comprender la profundidad de entender que estás ante la PALABRA DE DIOS. ¿Cuántas veces has leído la Escritura y la has acomodado y diluido, o incluso has ignorado aquellas partes incómodas para poder justificar tu pecado y desobediencia?

Reverencia ante la PALABRA DE DIOS.

Lo primero que debemos examinar es: cuál es nuestra actitud frente a la Palabra de Dios.

Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.

No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.

Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio.

Eclesiastés 5: 1-3 (La Biblia, RV1960)

Hoy, muchos cristianos han confundido la intimidad con irreverencia. En verdad esto es un problema de nuestra sociedad actual. Muchos padres declaran con orgullo ser amigos de sus hijos para manifestar cuan cercana es la relación que tienen con ellos, como si el respeto o reverencia fuese opuesto a la confianza que un hijo debe tener con sus padres. De la misma manera, hoy algunas iglesias declaran que bajo el Nuevo Pacto el pueblo de Dios ya no tiene temor de Dios, si no que tiene amor por Dios, como si éstos fueran opuestos. El problema de esta declaración es que la Biblia dice que “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Pr 1:7), por lo tanto, sin temor de Dios el pueblo se vuelve necio. Es por eso que el amor y el temor no deben ser considerados opuestos, si no complementarios: No puedes amar a Dios sin tener temor de Dios, ya que el temor nos hace reconocer Su autoridad y produce obediencia; y la obediencia será nuestra manifestación  de amor hacia el Señor, tal como lo declara en el evangelio de Juan: “Si me amáis, guardad mis mandamientos.” (Jn 14:15).

De este mismo modo, este pasaje de Eclesiastés nos invita a examinar nuestra reverencia cuando estamos ante la presencia de Dios. No te apresures a hablar, más bien, escucha. La Palabra de Dios es infinita sabiduría, es mucho más importante lo que Dios tiene para decir, que tu propia opinión. Debes tener temor de Dios y poner atención a SU PALABRA.

La autoridad de la PALABRA DE DIOS

Segundo examen: ¿Realmente considero que la autoridad de la palabra de Dios es universal? Universal significa que es aplicable en todo el mundo, en todos los países y en todos los tiempos.

Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

1 Corintios 1:25 (La Biblia, RV1960)

¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él.

Proverbios 26:12 (La Biblia, RV1960)

 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,

así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Isaías 55: 8-11 (La Biblia, RV1960)

No importa cuánto avance el hombre en conocimiento y en tecnología, su sabiduría jamás alcanzará la de Dios, ¿Por qué muchos cristianos insisten en darle más autoridad a la ciencia, filosofía y psicología que a la Biblia? siendo que la sabiduría del hombre es necedad al lado de la sabiduría de Dios. No podemos seguir ignorando que lo que está ahí escrito ha sido inspirado por Él, no podemos seguir creyéndonos sabios en nuestra propia opinión, debemos buscar dirección en la PALABRA DE DIOS.

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Los misterios revelados en SU PALABRA

Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,

la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

Antes bien, como está escrito:
    Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
    Ni han subido en corazón de hombre,
    Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

1 Corintios 2: 7-10 (La Biblia, RV1960)

Tercer examen: ¿Cuánto escudriño Su palabra? Siempre he pensado que la Palabra de Dios es como el océano, si quieres conocer la verdadera riqueza y belleza, debes sumergirte en lo profundo. Los misterios de Dios son revelados a aquel que escudriña y escarba. No puedes seguir teniendo lecturas superficiales, ¡debes sumergirte! Honestamente, esto es algo que repito constantemente en mis clases de estudio bíblico, casi como un acto desesperado, deseando que alguien lo entienda. Y cada estudio que inicio, lo hago con el anhelo de que mis estudiantes no aprendan teología sino que aprendan a escarbar en las riquezas de SU PALABRA.

Pero tal como ocurre en el agua, en donde el ser humano no es capaz de sumergirse en las profundidades sin un traje adecuado de buzo, ninguna persona puede sumergirse en los misterios de Dios sin el poder del Espíritu Santo. Solo por medio de su revelación podemos comprender su sabiduría que ha sido oculta a la inteligencia de los hombres. ¿Por qué?

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

1 Corintios 2:12-14 (La Biblia, RV1960)

Si el Espíritu Santo fue quien inspiró a los distintos hombres de distintas épocas y lugares para escribir la Biblia, ¿quién mejor que Él puede revelarnos los misterios que están ocultos en ella? Simplemente, porque así le plació a Él, para que dependamos de Su Espíritu. No podrás entender con tu mente natural aquello que es espiritual.

Obediencia a la PALABRA DE DIOS

Finalmente debemos examinar, qué hacemos después de que hemos escudriñado las escrituras. La obediencia será la consecuencia de entender que la Biblia es, sin cuestionamientos, la PALABRA DE DIOS y, por lo tanto, merece ser obedecida en todo lugar y bajo toda circunstancias.

Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.

Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

Santiago 1:21-25 (La Biblia, RV1960)

No importa cuánto la defiendas, ni cuan buenos sean tus argumentos respecto a que la Biblia es infalible y  que no se contradice a sí misma; tampoco importa si te sabes en latín las “Cinco solas”, ni cuan teológica o apologética sea tu defensa de ellas. Tu obediencia es el fruto de lo que crees. Si verdaderamente tienes fe de que lo que está escrito es la PALABRA DE DIOS, entonces la obedecerás, sino, solo te engañas a ti mismo.

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3 comentarios sobre “Esta es palabra de Dios

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  1. MUCHAS GRACIAS a DIOS y a ti Nathy por tu enseñanza tan clara y precisa.
    Siempre es un agrado estudiar la palabra contigo ya que nace el hambre de entender, “escudriñar” , ya no basta el leer. Nos ayudas a exprimir el evangelio hasta llegar a saborear lo más profundo que cambia nuestra vida.

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