Embajadores y embajadas de Cristo

 

Las dos veces que estado en un Barrio Chino (Chinatown) ha sido impresionante, como entrar a otro país, con una cultura totalmente distinta. Todo está escrito en chino, puedes entrar a sus supermercados y no tener ni la menor idea de qué es lo que venden en ese lugar, porque todo está etiquetado en su idioma. Tienen restaurantes con sus comidas y un montón de negocios y servicios que hacen que todo chino pueda sentirse como en casa. Yo salí de ese lugar con sensación de haber viajado sin la necesidad de subirme a un avión. Es increíble como los chinos aman y abrazan su cultura al punto de que cuando se trasladan a otros países llevan consigo todas sus costumbres y tradiciones.

Meditando en esto, vino la siguiente palabra a mi mente:

Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria;

pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.

Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Hebreos 11:13-16 (La Biblia, RV1960)

El pasaje de Hebreos 11 es el clásico pasaje de la fe, en el que ésta es definida como “la certeza de lo que se espera”, “la convicción de lo que no se ve”, y elemento fundamental de un corazón que desea agradar a Dios. Luego la fe es ejemplificada con los antiguos de las escrituras, como Enoc, Noé y Abraham, que agradaron a Dios por su fe. En medio de este contexto encontramos estos versículos, que hablan de cómo estos hombres vivieron como extranjeros en esta tierra, porque su fe les hacía esperar aquella patria celestial a la que pertenecían por ser pueblo de Dios, y estuvieron dispuestos a renunciar a todo para alcanzarla. Es así como entendemos que todo aquél que cree en Cristo, pasa a ser un extranjero en esta tierra, a causa de su fe, un peregrino que solo anda de paso, camino a su tierra celestial.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

1 Pedro 2:9-12 (La Biblia, RV1960)

Cuando tenemos fe en Cristo, Dios nos da un nuevo linaje y una nueva nación: la Nación Santa; y nos transforma en extranjeros y peregrinos de esta tierra. Peregrino significa que somos viajeros que andamos por tierras extrañas que presentarán dificultades para nosotros. Ahora, entendiendo esto, Pedro hace el llamado a la Iglesia de que cuide su manera de vivir. Hace un llamado a los habitantes del Reino Celestial a comportarse como extranjeros, a no mimetizarse con los gentiles, sino mantener buena nuestra manera de vivir en medio de ellos. Tal como ocurre en los barrios chinos, debemos amar nuestra Nación Santa y abrazar sus leyes y tradiciones.

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Por supuesto, mis hermanos, solo estoy tratando de representar una figura de lo que debe ocurrir en nuestro corazón, bajo ningún término estoy hablando de que la Iglesia debe construir una ciudad propia o algo por el estilo, como ocurrió en el estado de Illinois a comienzos del siglo pasado. Estoy hablando de la actitud de nuestro corazón, del sentido de pertenencia que debemos tener hacia el Reino de Los Cielos, y de la poca pertenencia que debemos tener ante las cosas que nos ofrece este mundo.

Es por eso que la Palabra nos hace profundizar aún más en este sentimiento:

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;

que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

2 Corintios 5: 17-20 (La Biblia, RV1960. Enfasis puesto por la autora)

El Señor nos hace nuevas criaturas, nos da un nuevo linaje y una nueva nacionalidad; pertenecemos al Reino de Dios, y junto con eso nos da una nueva autoridad, la de embajadores de su Reino.

Embajador: Persona con el mayor rango en el servicio diplomático que es el representante oficial de un estado ante otro. 

El embajador es asignado por el Rey como una persona de confianza y fiel representante. Entre sus principales funciones está el de mantener las relaciones entre el país representado y el país donde vive. Y, tal como lo explica el pasaje de Corintios, tenemos la responsabilidad de entregar el mensaje de reconciliación en el lugar donde vivimos. ¿Se dan cuenta lo importante que es esto? Somos representantes de alto nivel del Reino de Dios en el lugar en que vivimos, escogidos por nuestro propio Rey. Debemos comportarnos como extranjeros y peregrinos, honrar y glorificar el nombre de nuestro Señor en todo lo que hacemos. Tenemos el deber de reflejar su amor, su santidad, su justicia y su misericordia; y tenemos en nuestras manos el ministerio de la reconciliación para que muchos puedan entender cuánto nos ama Cristo y puedan rendir sus vidas a Él. ¡Qué  gran responsabilidad! y ¡maravilloso privilegio!

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Sin embargo, esto no es todo lo que podemos extraer de este bello pasaje. Cuando busqué la definición de embajador, me di cuenta de que siempre iba unido a la definición de embajada, porque no existe un embajador sin una embajada.

Embajada: Residencia del embajador.La embajada tiene una característica muy particular, ellas poseen un estatus extraterritorial, esto significa que a pesar de estar establecida en una nación no está sometida a sus leyes locales y son consideradas como parte del territorio al que pertenecen. Me explico: Aquí en Chile, la embajada de Colombia nos está sometida a las leyes locales chilenas, y si entro en ella estaré pisando suelo colombiano y no chileno.

Pregunta, ¿Cómo está tu embajada? ¿Cuándo alguien entra a tu casa es como si entrara al Reino de Dios? Porque, mis queridos amigos, si tú eres un embajador de Cristo, entonces tu casa es una embajada del Reino de los Cielos, por lo tanto ella debe estar sometida, no a las leyes de la nación en donde vives, sino a las leyes de Dios. Hoy más que nunca, no podemos regirnos bajo los principios de un mundo que está totalmente en contra de los principios de Dios.

La Biblia dice que el Reino de Dios es espiritual y sobrenatural. Por lo tanto, debemos aprender a vivir bajo el poder del Espíritu Santo y en la sobrenaturalidad de Dios, tener la fe de que así como Cristo estaba por sobre las leyes de la naturaleza, nosotros también. Es por eso que podemos ver sus sanidades y milagros. También dice que el Reino de Dios es un Reino de justicia, paz y gozo, es por eso que estas tres cosas deben llenar la atmósfera en nuestros hogar. La casa de un cristiano debería ser como un oasis en el desierto;  un oasis de gozo en medio de un mundo con depresión y angustia, un oasis de paz para un mundo violento y contencioso, un oasis de justicia en un mundo injusto. Y cuando hablo de justicia no estoy hablando solo de que haya equidad, sino de un hogar en donde reine la rectitud, en donde los representantes del Rey de reyes tengan corazones tan rectos como el de su Rey. Y en cuanto a la ley, la palabra de Dios debe ser la ley que rige nuestros hogares, familias que viven bajo los mandamientos y principios de Dios pueden impactar el mundo, y si tu familia es una de ellas cada vez que una persona entre a tu casa van a notar la diferencia entre estar parados en territorio chileno, español, mejicano o cualquier otra nación y estar parados en territorio celestial.  

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