¡Iglesia, levántate! (Parte 2)

En el devocional anterior, ¡Iglesia, Despierta! plantee la necesidad que tenemos como iglesia de quitar los “lugares altos ” de nuestra nación; en la biblia, estos simbolizan la idolatría, la corrupción y la inmoralidad, si no lo has leído ingresa aquí.

En la actualidad, nuestra sociedad se está enfrentando a una nueva ideología llamada “Ideología de Género”, y esta, se está imponiendo con mucha fuerza. Es importante aclarar que esto no se trata de que seamos homofóbicos (como algunos acusan a la iglesia cristiana) ni que andamos discriminando a los homosexuales, sino que existe una ideología política que los ha usado como caballo de Troya para imponerse y que busca destruir nuestra sociedad.

En la “Ideología de Género” se plantea que el cuerpo, la mente y la sexualidad están disociadas y no tiene relación entre sí. Yo puedo tener cuerpo de mujer, pensar y sentir como hombre y sentirme sexualmente atraída hacia los hombres, por lo tanto puedo cambiar mi nombre a uno masculino, operarme para parecer hombre y tener una pareja hombre. Es por eso que, según esta nueva ideología, enseñarle a nuestros niños acerca de la masculinidad, vestirlos como hombres, regalarles juguetes masculinos es considerado una agresión; de la misma forma enseñarle a las niñas a ser femeninas, regalarle muñecas, ponerles vestidos, enseñarles el valor de ser madres es considerado una agresión. La maternidad, según esta ideología es una agresión que nos impuso Dios o la creación (porque son mayoritariamente ateos), que nos impide disfrutar de la sexualidad, y es por eso que exigen el aborto como un derecho a elegir ser, o no ser madre.

Como pueden ver la “Ideología de género” destruye la identidad con la que fuimos creado, busca corromper la imagen y semejanza que tenemos de Dios y nos obliga a negar a la persona que Dios creo y a revelarnos en contra de nuestro creador, en vez de amar y aceptar la creación de Dios. Es importante entender que esta ideología es tan siniestra como el nazismo, y hoy necesitamos que cristianos valientes como la familia Ten Boom y muchos otros cristianos que conformaron la resistencia en contra de Hitler. Necesitamos hombres valientes como Martin Luther King que dio la lucha contra el racismo en Estados Unidos, o como William Wilberforce que lucho contra la esclavitud durante el siglo XVIII.

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Quisiera compartir la historia de un Rey, que a diferencia del rey Jotam, sí quitó los lugares  altos de la tierra de Judá:

Y Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no buscó a los baales,

sino que buscó al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no según las obras de Israel.

Jehová, por tanto, confirmó el reino en su mano, y todo Judá dio a Josafat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia.

Y se animó su corazón en los caminos de Jehová, y quitó los lugares altos y las imágenes de Asera de en medio de Judá.

Al tercer año de su reinado envió sus príncipes Ben-hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, para que enseñasen en las ciudades de Judá;

y con ellos a los levitas Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y Tobadonías; y con ellos a los sacerdotes Elisama y Joram.

Y enseñaron en Judá, teniendo consigo el libro de la ley de Jehová, y recorrieron todas las ciudades de Judá enseñando al pueblo.

Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá, y no osaron hacer guerra contra Josafat.

2 Crónicas 17:3-10 (La Biblia RV1960)

Esta es la maravillosa historia del rey Josafat, un hombre que ama a Dios y que guía al pueblo a poner sus ojos en Él. “Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor…” guarda esta frase en tu mente mientras continuamos con este relato.

Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra.

Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi.

Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.

Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová.

Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo;

y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?

Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre?

Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo:

Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás.

10 Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto,sino que se apartase de ellos, y no los destruyese;

11 he aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión.

12 !!Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.

13 Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres y sus hijos.

14 Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión;

15 y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.

16 Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel.

17 No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros.

18 Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová.

19 Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz.

20 Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.

21 Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre.

22 Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.

23 Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero.

24 Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado.

2 Crónicas 20:1-24 (La biblia RV196o)

Esta es una de mis historias bíblicas favoritas. Aquí podemos ver la grandeza y el poder del Dios que tenemos. Y nos permite entender que la lucha no es nuestra, sino que le pertenece a Él. Pero ¿Cuál es nuestra parte? ¿Qué podemos hacer nosotros?

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  • Buscar a Dios. La historia parte diciendo que el rey Josafat buscó a Dios y no siguió a los Baales. Lo primero siempre es nuestra relación con Dios, Él debe ser el centro en nuestras vidas, todo lo que yo ponga por sobre Dios en mi vida es mi ídolo. Por lo tanto, si no quito los lugares altos de mi propio corazón, difícilmente voy a poder ayudar a otros. Debemos buscar el rostro del Señor, tener una relación íntima con Él, escudriñar su palabra, dejar que Él nos guíe, nos enseñe y nos llene con el poder de su Espíritu Santo. Porque esta guerra no se pelea con espada ni con ejército, sino con su Santo Espíritu.
  • Vivir en santidad. Dice que instruyeron al pueblo en la ley de Dios, para que pudieran vivir en ella. Debemos conocer la palabra y ¡Vivir en ella! Los cristianos somos la reserva moral de este mundo, y debemos ser el testimonio vivo de que no existe una mejor manera de vivir, que vivir bajo los principios de Dios. Nuestras casas deberían ser como Oasis en el desierto, un lugar donde habite la justicia, el gozo y la paz del Reino de los Cielos. El problema es que muchas veces, nuestras vidas no se condice con nuestras palabras, estamos tan enredados en los problemas del mundo como cualquier otra persona y finalmente no hay gran diferencia entre la vida de un cristiano y la de un no cristiano. Como dijo el apóstol Pedro:  “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras”. (1 Pedro 2:11-12). Nuestra santidad muestra la Gloria de Dios, y obliga a los incrédulos a reconocer la obra de Cristo en nuestras vidas.
  • Confiar en Dios. Cuando el rey Josafat se entera que los hijos de Moab y Amón vienen a la guerra, lo primero que hace es humillar su rostro delante de Dios y consultarle a Él. No buscó estrategias humanas, ni consejo de grandes guerreros, no pidió ayuda de otros pueblo, sino que pidió la ayuda de Dios. Y cuando el Señor y creador de todo está de nuestro lado, quién podrá mantenerse en pie. Pero Cristo nos pone un requisito, debemos permanecer en Él. “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” (Juan 15:5). Como cristianos debemos entender esto, sin Cristo no podemos hacer nada y todo lo que hacemos fuera de Él no sirve, y no existe.
  • Denunciar al enemigo. El rey Josafat anunció al pueblo de que estaban en peligro de ataque, todo el pueblo se unió al ayuno y a la oración, y dice que TODOS, incluyendo mujeres y niños estaban delante de Dios para buscar su dirección. Tenemos que entender que nuestros enemigos no son las personas, “porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12), Satanás es quien está levantando la ideología de género, una ideología y un laicismo que no es simplemente atea, sino que es antiteísta, esta, odia el diseño original de Dios, odia a Cristo, sus principios y su iglesia. No podemos permanecer indiferentes a lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, debemos informarnos e informar a otros, debemos informar a la iglesia de Cristo y denunciar lo que está haciendo el gobierno en contra de la familia y los niños. (Al final de este post voy a adjuntar unos links para que puedas informarte más sobre estos temas).
  • Interceder. El pueblo entero ayuna y ora al Señor. La oración es el arma más poderosa que tenemos como Cristianos. En efesios 6 el apóstol Pablo nos enseña a vestir la armadura espiritual, habla de que nos vistamos de justicia, cubramos nuestras cabezas con Su Salvación, tomemos el escudo de la fe y la espada del Espíritu, y concluye esta enseñanza de la siguiente manera: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”( Efesios 6:18) Nuestro lugar de oración es nuestro mejor campo de batalla, no puedes vestir la armadura de Dios sin la oración, como lo llamaron en la película, es nuestro Cuarto de Guerra. Y ¿sabes por qué? Porque nosotros tenemos el maravilloso derecho de entrar al lugar Santísimo, a la presencia misma de Dios y sentarnos a la mesa del Rey. Tenemos el privilegio de pedirle a Dios que obre a nuestro favor. Y tal como lo dice Pablo, debemos hacerlo en todo tiempo, sin cesar y ni desanimarnos porque Cristo es nuestro socorro. Pero nos solo debemos orar en favor de nuestro pueblo, debemos también orar por los que nos aborrecen nos persiguen y nos maltratan, hay que bendecirlos con nuestra oración porque esta es la forma en que abrimos las puertas para que Dios se manifieste en la vida de ellos.
  • Obedecer la instrucción de Dios. ¿Te diste cuenta lo que hizo el pueblo de Judá? ¿Habrías ido a la guerra con los músicos en la primera fila del ejercito? No importa lo ilógica que suene la instrucción de Dios, ¡obedece! Desde los tiempos antiguos a Él le llamaron “Jehová de los ejércitos”, créeme que si hay alguien que sabe de estrategias de guerra es Él. Dios no solo venció a los hijos de Moab y Amón sin ninguna perdida en los de Judá, sino que ningún otro pueblo volvió a atacar a Josafat durante su reinado porque temían al Dios que estaba con ellos. Quizás eres uno de aquellos que podrá estar en el parlamento defendiendo los principios de Dios, ¡esfuérzate y se valiente! y no temas a lo que pueda hacerte el hombre. Quizás tu lugar es un lugar menos visible, también ¡esfuérzate y se valiente! obedece al Señor, camina en rectitud y honra a Dios en todo lo que haces.
  • Predica el Evangelio. Nosotros sabemos que Cristo es la única salvación para este mundo. El mundo esta caminando directamente hacia un precipicio de destrucción y nosotros no podemos permanecer indiferentes. Cristo es la respuesta, es Él quien nos libra de la esclavitud del pecado, Él transformó nuestras vidas y debemos otorgarles a otros la oportunidad conocer aquella salvación tan grande. El apóstol Pablo nos exhorta a predicar a tiempo y a destiempo, es decir, en todo tiempo ¡Predica a Cristo! Pablo lo hizo frente a un pueblo griego, filósofo e idólatra, tan difícil como el mundo que nosotros enfrentamos hoy, sin embargo, en la carta a los romanos les dice que es tiempo de ir a Roma porque ya no le queda  más campo en la región de Asia. ¡Es enserio! Pablo y sus colaboradores habían llenado del Evangelio aquella región, y lo hicieron sin internet, sin aviones ni autos, pero con el Poder de Dios mostrando Sus señales y prodigios. Y el Espíritu Santo que estaba en Pablo es el mismo Espíritu que está en nosotros para que podamos testificar el nombre de Cristo.

Martin Luther King dijo: “Si no puedes volar, corre. Si no puedes correr, camina. Si no puedes caminar, gatea. Pero hagas lo que hagas, siempre sigue hacia adelante”. No importa cuan grande sea el gigante que está delante de nosotros, no podemos continuar paralizados, ni indiferentes, dejemos que el Señor se manifieste en medio nuestro. No menosprecies la obra que Dios puede hacer a través de ti. Abre tu corazón a la posibilidad de que Dios te use para grandes cosas, para Su Gloria.

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Links para visitar

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Nathalia Freire

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