El verdadero sentido de la Navidad. Parte 3

En la primera parte de “El Verdadero Sentido de la Navidad” comprendimos que el nacimiento de Cristo era el cumplimiento de la promesa de Dios para salvación de su pueblo y del mundo entero. En la segunda parte, centramos nuestros ojos en la verdad de que Cristo es Dios mismo que viene a habitar en medio de nosotros.

si no has leído las partes anteriores de esta serie puede leerlas aquí:

En este tiempo las trilogías son toda una moda, toda historia debe tener su tercera parte. Por lo tanto, aquí vamos con la tercera parte y final de nuestra serie navideña.

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Parte 3: El Rey Nacido en Un Pesebre

Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.

Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.

E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.

Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;

para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.

Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.

Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Lucas 2:1-7 (RV1960)

Normalmente los reyes nacen en castillos grandes, llenos de riquezas y, supuestamente, en cunas de oro (nunca he visto una, así que no puedo asegurarlo). Aunque una cuna pack and play de oro no debe ser para nada práctico, la riqueza y grandeza que rodea el nacimiento de un futuro heredero de un reino terrenal tiene un feroz contraste con la sencillez y simpleza del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. El Rey de reyes, Señor de señores, Dios mismo en medio nuestro ¿nacido en un pesebre? ¿Cómo puede ser eso posible? Él, siendo el creador y dueño de todas las cosas, ¿no tenía un castillo en donde nacer?

Es maravilloso como cada detalle de la vida de Cristo es un reflejo de su carácter y de la naturaleza de Su Reino. El pesebre es símbolo, no solo de la sencillez y humildad de Cristo, sino que de la naturaleza celestial de su Reino. La majestad de Cristo esta sustentada en que Él tiene toda el poder y autoridad en el cielo y la tierra, su Reino es eterno, todo lo creado, por Él y para Él fue hecho, y todo dominio está bajo sus pies.

Observen lo que ocurre después de su nacimiento:

Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.

Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.

Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:

!!Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.

Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.

Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.

Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.

Lucas 2:8-20 (RV1960)

Cristo es un Rey, que nacido en un pesebre es digno de adoración, en la tierra como en el cielo. La imagen presentada en este texto es maravillosa. El cielo revolucionado, alabando al Señor por que el Rey de esta tierra había nacido, sabían que este era el tiempo de la Victoria de Dios, de que su nombre fuera levantado y glorificado porque había venido la paz y la reconciliación entre Dios y los hombres, había nacido la esperanza de salvación para toda la humanidad. Los ángeles no satisfechos con su propia celebración llaman a los hombres comunes y corrientes a que Glorifiquen y adoren al Cristo nacido.

Pero, ¡esto no es todo!

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
Porque de ti saldrá un guiador,
Que apacentará[a] a mi pueblo Israel.

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;

y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Mateo 2:1-12 (RV1960)

Reyes y sabios que estaban a la espera de la llegada del Rey de los Judíos viajan desde lejos para adorar a Jesús. Por que Cristo es Rey sobre todo rey, y la Gloria de su Reino no busca las riquezas terrenales, corruptibles, como los castillos, el oro y la plata, no desea los deleites ni la fama de este mundo. Porque su gloria, sus riquezas y su fama están en el cielo y su majestad es eterna.

Que esta, sea una Navidad para olvidarnos de todo el materialismo y de todas aquellas cosas que nos hacen olvidar el verdadero sentido de la Navidad. Sigamos el ejemplo de Cristo y centremos nuestros ojos en Su Reino, y deleitémonos en las riquezas celestiales y gocémonos porque Jesús un día nació para darnos salvación.

¡Feliz Navidad Para Todos!

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3 comentarios sobre “El verdadero sentido de la Navidad. Parte 3

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  1. Maravilloso final del comienzo de la historia de la persona más fascinante que vivió en esta tierra, Jesucristo nuestro Señor, te felicito Nathy, de nuevo SUPERLATIVO.

    Me gusta

  2. Cristo es Rey … Queda muy claro todos los atributos de nuestro Señor Jesucristo… no necesita adornos..por escencia es digno de toda adoración y alabanza.
    Gracias Nathie.

    Me gusta

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