El verdadero sentido de la Navidad. Parte 2

En la primera parte de esta serie navideña entendimos que el nacimiento de Cristo había sido anunciado, esperado y anhelado. No era cualquier persona, tampoco era un profeta más; sino que era el nacimiento del Salvador, un canto de esperanza para un mundo oprimido y esclavo del pecado.

Es el comienzo de una nueva era. Le guste a quien le guste, la historia se divide en un antes y después de Cristo.

Y esta historia comienza así:

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Parte 2: Llamarán Su Nombre Emanuel

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;

porque nada hay imposible para Dios.

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

Lucas 1:26-38

Éste es el anuncio que hace el ángel Gabriel a María: Proclama el nacimiento de Jesús, y declara la promesa que hay sobre Él; será grande, reconocido como el Hijo de Dios, heredero del trono de David, su Reino será eterno y su nombre, Jesús, que significa Salvador. Evidentemente estaba hablando del nacimiento del Mesías esperado, cada característica mencionada por el ángel se asemeja a las profecías que hablan de Cristo.

Es cierto que Dios muchas veces anunció el nacimiento de hombres piadosos, usados por Dios, que serían parte de su promesa, sin embargo, este anuncio era diferente.

El elemento que hace que este nacimiento sea único, es el siguiente:

Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.

Isaías 7:14

La venida del Mesías, tenía una característica muy particular: debía nacer de una mujer virgen. Mi querido lector, ¿Cuántas veces te has detenido a pensar en este detalle? Cuando uno viene de una cultura cristiana, ya sea católica o protestante, uno crece con la idea de que Jesús nació por obra del Espíritu Santo, pero ¿cuántas veces te has sentido asombrado por esta verdad?

Permíteme plantearlo de esta forma: ¿Cuántos amigos tienes que nacieron de una mujer virgen? o ¿Cuántas mujeres conoces que, siendo vírgenes, han quedado embarazadas? ¿Te has dado cuenta de que esto es biológicamente imposible? Pero, nada hay imposible para Dios.

Y eso no es todo, el profeta Isaías dijo: “Le llamarán Emanuel” que significa Dios con nosotros. Si bien su nombre es Jesús, el nombre Emanuel está declarando una característica de Jesús: Dios con nosotros. Dios habitando en medio nuestro. Desde ese día en adelante Dios dejaría de relacionarse con su pueblo por medio de un profeta, sino que Dios comienza a habitar entre nosotros, primero como hombre por medio de Cristo y luego en nuestro corazón por medio del Espíritu Santo.

Mis queridos hermanos, debemos entender la profundidad del mensaje que hay detrás de esta verdad. Cristo, como lo dije en el devocional anterior, no es simplemente un gran profeta, ni tampoco un hombre sabio y bondadoso. Jesús es Dios mismo que tomó forma de hombre y vivió como hombre para rescatarnos a cada uno de nosotros.

En estos días he leído comentarios de algunos que dicen que no debemos celebrar la Navidad porque no es bíblico, solo tenemos el mandato de celebrar la última cena. Hay quienes argumentan que es la muerte de Cristo la que nos salva, no su nacimiento. Pero, queridos hermanos, si Cristo no hubiese nacido, no habría muerto, el nacimiento de Cristo es tan Glorioso como su muerte y su resurrección. Es la manifestación del Poder de Dios. Es Dios mismo habitando entre nosotros,  y si no crees esto, dice la Biblia, en tus pecados morirás (Juan 8:24).

Por lo tanto, el día que Jesús nació estaba revolucionado el mundo espiritual, los ángeles celebraban y adoraban a Dios, y muchos fueron a adorar a Jesús. Si ellos celebraron la Navidad (que significa nacimiento de Cristo) ¿Por qué nosotros no vamos a celebrarlo? “Pero, Nathie, Jesús no nació el 25 de diciembre”. Lo sé, pero cualquier día es un buen día para Glorificar al Señor, para alabarlo y para agradecer su maravillosa misericordia y amor que, al no estimar ser igual a Dios, se despojó a si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres, y estando en la condición de hombre, se humilló a si mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz (Filipenses 2:6-8).

Si bien es cierto que todos los días debemos agradecer al Señor por su gran misericordia, me encanta tener un día especial para celebrar el día en que Jesús decidió venir al mundo.

Finalmente, quisiera detenerme en un pequeño detalle. Cuando el ángel le dice a María: “Porque nada hay Imposible para Dios”, está mencionando un pasaje bíblico que se encuentra en el libro de Génesis. Cuando Dios le anuncia a Abraham y a Sara que les dará un hijo, a pesar de su vejez, de la esterilidad de Sara y de que ella ya estaba con la menopausia, Dios le dice a Sara: “¿Hay Para Dios alguna cosa difícil?” En la Biblia, cada mujer estéril que quedó embarazada, era un recordatorio del Poder de Dios, que puede generar vida donde no la hay. Era un anuncio del nacimiento de Cristo y era el anuncio de la vida nueva que nosotros tenemos en Él.

Dios, con el Poder del Espíritu Santo, engendró un hijo a Abraham en el cuerpo anciano y estéril de Sara. Con ese mismo Poder engendró a Su Hijo en el vientre de una virgen. Y hoy con el mismo Espíritu Santo engendra en nosotros una nueva criatura, que posee la simiente de Cristo. 

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8 comentarios en “El verdadero sentido de la Navidad. Parte 2

  1. Maravilloso de verdad superlativo y dentro de varias revelaciones me gustó mucho la final,
    “Y hoy con el mismo Espíritu Santo engendra en nosotros una nueva criatura, que posee la simiente de Cristo.”
    Felicitaciones Nathalia sigue esta demasiado bueno.
    Juan Manuel..

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  2. Es un gran regalo de navidad leer esto y una gran verdad cada día todos tenemos la posibilidad de que este niño nazca en nosotros cuando somos humildes y no nos defendemos ante las injusticias ,porque Jesús lo dijo a nicodemo el que no se haga como niño no entrará en el reino de los cielos y es así como nosotros podemos anunciar cada día con nuestra manera de vivir que cristo está en medio de nosotros Amando y perdonando .Gracias

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  3. Pingback: El Verdadero Sentido de la Navidad. Parte 3 | Mi Momento Peachy

  4. Evidente importancia tiene su nacimiento y esta muy bien explicado. Pero cómo resuelves el hecho que celebran navidad el dia del solsticio de invierno, en Saturnalia, que es una fiesta de adoración al sol, con origen pagano.
    Por lo demas si lo que importa es el “sentido” que uno le dá, entonces podemos hacer cualquier cosa en cualquier tiempo?.

    Los cumpleaños no tienen mas importancia que la muerte, ni mas importancia que la vida misma. Es por su vida perfecta, muerte y resurrección que somos salvos y tenemos derecho a ser hijos de Dios.
    En oriente es mas importante esto que el nacimiento, tal vez el problema es nustra costumbre occidental de celebrar todo el calendario pagano incluido cumpleaños es lo que nos perturba porque todos tenemos lindos recuerdos de esas celebraciones.

    Dios dejo su calendario y fechas, si realmente queremos adorarle no deberiamos buscarlas y adaptarnos a ellas? Y no adaptar las nuestras? Por qué la ofrenda de Cain no agradó a Dios?

    Bendiciones, y gracias por compartir su Blog.

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    • La mejor manera que tengo para responder a estas interrogantes es por medio de la misma palabra.

      Romanos 14:4-8
      ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

      Primero que nada esta es la maravillosa libertad que tenemos en Cristo, en donde Dios se goza cuando buscamos glorificar su nombre, y si celebramos la Navidad para glorificar a Cristo, recordar y celebrar su nacimientos, para el Señor lo hacemos.

      Colosenses 2: 16-23
      Antes, ustedes estaban muertos en sus pecados; aún no se habían despojado de su naturaleza pecaminosa. Pero ahora, Dios les ha dado vida juntamente con él, y les ha perdonado todos sus pecados. Ha anulado el acta de los decretos que había contra nosotros y que nos era adversa; la quitó de en medio y la clavó en la cruz. Desarmó además a los poderes y las potestades, y los exhibió públicamente al triunfar sobre ellos en la cruz.
      No permitan, pues, que nadie los juzgue por lo que comen o beben, o en relación con los días de fiesta, la luna nueva o los días de reposo. Todo esto no es más que una sombra de lo que está por venir; pero lo real y verdadero es Cristo. No permitan que los condenen esos que se ufanan de humildad pero rinden culto a los ángeles. Los tales se meten en cosas que no han visto y están envanecidos por su razonamiento humano; no están unidos a la Cabeza, que es quien nutre y une a todo el cuerpo mediante las coyunturas y ligamentos, y lo hace crecer con el crecimiento que da Dios.
      Si con Cristo ustedes han muerto a los principios de este mundo, ¿por qué, como si vivieran en el mundo, se someten a sus preceptos? Les dicen: «No tomes eso en tus manos, no pruebes aquello, y ni siquiera lo toques.» Esos preceptos se ciñen a mandamientos y doctrinas humanas, y todas ellas son cosas que se destruyen con el uso. Sin duda, tales cosas pueden parecer sabias en cuanto a la religiosidad sumisa y el duro trato del cuerpo, pero no tienen ningún valor contra los apetitos humanos.

      Volvemos a enfatizar, somos libres en Cristo, Él nos hace libres del pecado, de ataduras y del legalismo, debemos cumplir los mandamientos caminar en santidad, pero tenemos libertad en cuanto a comida y celebración se refiere, porque dejar de celebrar la Navidad no nos hará más santos ni tiene ningún valor contra los apetitos de la carne. 
      Ahora es cierto que ese mismo día, antiguamente se celebraba al dios del sol, y es muy probable que algunos trataron de ocultar su paganismo por medio de la Navidad. Pero, en la libertad que tenemos en Cristo, ¿hay una intención pagana en tu corazón al celebrar la Navidad? Personalmente desde niña celebré la Navidad centrada en Cristo, durante muchos años sin tener la menor idea de que hace siglos atrás se usaba el mismo día para celebrar al dios del sol, y ahora que lo sé, mi corazón continúa enfocado en celebrar y gozarme en el nacimiento de Jesucristo.

      1 Crónicas 16: 8-26:
      Alabad a Jehová, invocad su nombre, Dad a conocer en los pueblos sus obras. Cantad a él, cantadle salmos; Hablad de todas sus maravillas. Gloriaos en su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente. Haced memoria de las maravillas que ha hecho,De sus prodigios, y de los juicios de su boca, Oh vosotros, hijos de Israel su siervo, Hijos denaciób, sus escogidos. (…)Cantad a Jehová toda la tierra,Proclamad de día en día su salvación. Cantad entre las gentes su gloria, Y en todos los pueblos sus maravillas. Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza, Y de ser temido sobre todos los dioses. Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; Mas Jehová hizo los cielos.

      Si hay algo que podemos aprender del Pueblo de Israel es la importancia de recordar y celebrar las maravillas hechas por el Señor. La importancia de dar a conocer al mundo la obra de Cristo. Considerando esto, más allá de dejar de celebrar la Navidad debemos meditar en cómo la celebramos… ¿Entramos en las mismas costumbres del mundo y nos volvemos al consumismo y santa claus es el centro? O ¿ponemos al centro a Cristo? Como cristianos creó que está es la pregunta importante. En mi familia la Navidad es un tiempo de adoración y alabanza, nuestros niños no conocen a santa Claus y tenemos un maravilloso tiempo de celebración en familia agradecidos porque el Señor nació, de tal manera que, mientras exista la iglesia en este mundo, todos sepan que Cristo vino un día a la tierra en rescate por nuestras vidas.

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