El verdadero sentido de la Navidad. Parte 1

Cada navidad tenemos el desafío de lograr centrarnos en su verdadero sentido. En medio del ajetreo de un fin de año lleno de actividades y de un consumismo que se levanta con fuerza y que estresa a las personas, finalmente todos terminan viviendo la navidad malhumorados y endeudados hasta el cuello.

Por otro lado, la televisión nos invade con películas acerca del viejito pascuero (santa claus), enseñando el supuesto significado de la navidad centrado en la generosidad, la amistad, la amabilidad y las buenas acciones; que si bien son valores buenos que deben estar presentes en nuestras vidas, no sólo durante estas fechas, no son la verdadera razón de nuestra celebración.
El verdadero sentido de la navidad es profundo, está lleno de esperanza, de vida, y es motivo de gozo y celebración.
Mi desafío es escribir una serie de tres devocionales  que nos permita, durante esta fiesta, volver a centrar nuestros ojos en Cristo.

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Parte 1: Un Nacimiento Anunciado

 

El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.

Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.

Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.

Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Isaías 9:2-7 (RV1960 Énfasis de la autora)

Esta maravillosa profecía acerca de Cristo fue escrita cerca de 700 años antes de que Él naciera. En este pasaje Isaías anuncia el significado del nacimiento de Cristo, declarando: “el pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz”. En este pasaje nos damos cuenta que el nacimiento de Cristo es un canto de esperanza para el que cree, un canto de gozo y alegría, un canto de libertad, de paz y de reposo.

Cuanta alegría y gozo debe haber en nuestro corazón por causa del nacimiento de Cristo. Junto con Él nació la esperanza de una vida nueva, libre del yugo del pecado, nace la reconciliación con Dios Padre, la posibilidad de ser sus hijos, de pertenecer a su pueblo y de entrar en su reposo.

Jesús no es un profeta más, no es simplemente un hombre sabio o bondadoso, Jesús es el Cristo, el Salvador del mundo, el Mesías esperado por el pueblo judío. Observen el siguiente pasaje:

Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.

Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.

Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,

él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:

Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz,
Conforme a tu palabra;

Porque han visto mis ojos tu salvación,

La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;

Luz para revelación a los gentiles,
Y gloria de tu pueblo Israel.

Lucas 2:25-32 (VR1960)

 Noten la alegría de Simeón, ¡la espera había acabado! ante sus ojos estaba la respuesta a sus oraciones. Es maravilloso como Simeón sentía que podía morir en paz porque había visto, en ese niño, la salvación de Dios. Nació el Rey de reyes, el Señor de señores, Dios mismo entre nosotros para deshacer las obras del diablo, para darnos libertad del pecado y hacernos herederos de su propio Reino.

Por lo tanto, rebajar la navidad a la entrega de regalos, quitar del centro a Cristo y, poner a un hombre gordito y simpaticón en el centro de la celebración es locura. Tenemos un motivo mucho mayor para gozarnos, para glorificar a Dios. Porque, como lo anunció el profeta Isaías:

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Isaías 9:6 (RV1960)

Gracias Dios por mostrar tal misericordia y compasión con nosotros y enviarnos a tu Hijo, Jesucristo. Amén.

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4 comentarios sobre “El verdadero sentido de la Navidad. Parte 1

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  1. Qué importante reflexionar acerca de todas estas verdades. Cuánto necesita el mundo poner sus ojos en lo que significa el nacimiento de Jesús!!!
    Gracias Nathy!!

    Me gusta

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