Ore como Jesús enseñó

En el evangelio de Mateo nos encontramos con una importante enseñanza de Jesús, Cómo orar. Esta enseñanza es fundamental para nuestra vida cristiana porque por medio de la oración podemos hacer crecer nuestra intimidad con el Señor.

 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

 Vosotros, pues, oraréis así:…

Mateo 6:5-9 (RV1960)

según este pasaje la oración debe tener dos importante características:

La primera es que no debemos hacerlo con hipocresía, tratando de demostrarle a las personas cuan espiritual somos. Lo explicaré de la siguiente forma: si sueles tener hermosas y elocuentes oraciones cuando estás en público, pero rara vez entras en lo secreto para pasar tiempo íntimo con el Señor, estás siendo hipócrita.

La segunda, no debemos usar vanas repeticiones, si no que debemos acercarnos con un corazón sincero, sabiendo que el Señor escucha y que ya conoce nuestras necesidades. A pesar de esta advertencia hemos visto cómo la iglesia católica a caído en vanas repeticiones con la oración del “Padre Nuestro” que sigue a continuación de estos versículos. Pero, por otro lado, vemos también cómo la iglesia cristiana cae en el error de ignorar la oración que nos enseñó Cristo mismo, para no usar vanas repeticiones delante del Señor. Es por esto que decidí hacer un pequeño análisis de la oración que nos enseñó Jesús.

Mateo 6:9-13 

Cuando Jesús nos dice: “Vosotros, pues, oraréis así”, por supuesto no se refiere a que debemos repetir esta oración cada día de nuestras vidas, pero si nos está mostrando los elementos que debe contener cada una de nuestras oraciones al Señor.

Padre nuestro… El primer elemento que encontramos en esta oración es reconocer quien es el Señor en nuestras vidas. Solo los que han creído en Cristo tienen la potestad de ser hechos hijos de Dios, y solo ellos tienen el privilegio de llamarlo Padre. Esto refleja la intimidad y cercanía que tenemos con Él.

Que estás en los cielos… También debemos reconocer el Señorío, poder y majestad que tiene Dios sobre este mundo, debemos reconocer la autoridad de Dios que es Señor y Creador de todo. Él es quien gobierna y reina este universo, y todo está bajo su autoridad. Uno de los primeros objetivos de la oración es centrar nuestros ojos en Cristo. Reconocer el lugar que le pertenece al Señor nos permitirá tomar la actitud correcta delante de Dios, tal como explica Eclesiastés 5:1-5 que dice que seamos humildes delante del Señor, que cuidemos proferir palabra delante de Él, porque Dios es Señor del cielo y de la tierra.

Santificado sea Tu Nombre… Es declarar que la santidad de Dios sea manifestada y que su Nombre sea glorificado, pero si mi oración es sincera debo estar dispuesta a que su santidad se vea reflejada en mi vida, y que yo pueda ser un instrumento para Su Gloria.

Venga Tu Reino, Hágase Tu Voluntad, como en el cielo, así también en la tierra… Si clamamos “Venga Tu Reino” pero no estamos dispuestos a ser parte del ejercito que hace avanzar el Reino de Dios, si no estamos dispuestos a vivir bajo la voluntad de Dios, ni en sus mandamientos, nuestra oración es hipócrita. En el cielo la voluntad de Dios es cumplida sin reproches, si realmente deseamos que se haga la voluntad de Dios debemos permitir que el Señor comience en nuestras propias vidas. Debemos orar con un corazón dispuesto a que el Señor nos muestre cuál es su voluntad para vivir en ella.

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy… este momento de la oración tiene una doble lectura. La primera es que, luego de centrar nuestros ojos en Cristo, de exaltarlo y buscar su voluntad presentamos nuestras necesidades al Señor, pero debemos hacerlo conscientes de que “nuestro Padre sabe de que cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” por lo tanto presentamos nuestras peticiones con fe y acción de gracias, tal como enseña Efesios 4:6-7. La segunda lectura de este pasaje, es el momento de interacción que tenemos con el Señor en medio de nuestra oración, en donde le pedimos al Señor que nos de el pan de cada día, que es la palabra de sale de la boca del Señor. Pero cuando clamamos al Señor que nos alimente con Su Palabra, no podemos continuar hablando como loros hasta terminar nuestra oración, sino que una vez que pido al Señor mi alimento diario debo guardar silencio para recibirlo. Éste es el momento para dejarlo hablar a Él, para tomar tiempo para llenarnos de su verdad y sabiduría y, como lo dice en el pasaje de Eclesiastés 5 acércate más para oír y no te des prisa con tu boca. Dios tiene tanto que decir, hay tanto que podemos aprender de Él, que debemos invertir tiempos de quietud para escuchar Su Voz.

Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores… Una vez que ya hemos recibido el pan que sale de la boca de Dios y hemos sido animados, exhortados y confrontados por la Palabra de Dios, es momento de nuestra respuesta; y muchas veces ésta tendrá que ver con el arrepentimiento de nuestros pecados y con perdonar a los que nos han ofendido.

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es El Reino, y El Poder y La Gloria, por todos los siglos. Amén. Una vez que hemos limpiado nuestro corazón con arrepentimiento y perdón, oramos por protección divina de Dios, pero debemos pedir con fe, porque Él es quien nos fortalece para vivir en Su Voluntad y en santidad. Él tiene todo el poder para librarnos del mal. Cristo, en su gracia, nos da el poder para someternos a Dios en obediencia y así vencer a nuestro enemigo.

¡Cuántas riquezas encontramos en la oración enseñada por Jesús!

Nathalia Freire

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